Posts Tagged ‘educación’

El simulador

Tuesday, February 8th, 2011

110207_simuladorCerca de casa hay una Sony Gallery, que tenia en el escaparate un simulador para su consola. El simulador era un simulador de verdad, con habitáculo, asiento de coche sobre guías, volante de competición lleno de levas y botones, cambio de marchas, algun neumatico para que pareciesen unos boxes, y una enorme tele 3D delante

Un niño estaba jugando y dos niños detrás, esperando, acompañados de sus papás, hablando un poco apartados. Me pongo al final de la cola, era corta. Llega algún otro niño, y en eso me toca el turno. Paso, me siento, ajusto el asiento bajo la mirada reprobadora de los otros papás, que estoy seguro que estaban deseando probarlo, pero no se atrevían a hacerlo delante de sus hijos, por miedo a perder toda la Autoridad Paterna. Y menos en un escaparate, donde todo el mundo podia ver su pericia al conducir.

Asi que llego, me siento, me pongo las gafas 3D, miro el volante, miro la pantalla… ni idea de por donde empezar. Ninguna instruccion, ningun pulsador parpadeante… nada. Toco algo al azar… ningún resultado. El niño que está detrás de mi, como unos 10 años a todo tirar, ya nervioso porque ve mis dudas se acerca: este es el boton, no ves que es verde y tiene una X? es que… anda, va, ya lo aprieto yo. Toquitea algun pulsador, la pantalla se anima, ya estoy solo con mi bólido. Arranco… 10 metros, me accidento contra la primera valla. No acierto la marcha atras, mi fan numero uno (y unico) me hace el favor de sacarme del atolladero, arranco otra vez… voy dando tumbos por el cesped, hasta que dos o tres coches chocan contra mi, en un accidente en cadena espectacular.
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Espero que se vaya el humo, los coches accidentados se ponen en movimiento, yo detras, ya lo manejo solo, no me salgo, sigo la linea azul, avanzo a uno en la recta, adelanto a otro en una curva rapida, aparto a uno a golpes porque no me quiere dejar pasar… estoy disfrutando, y mientras mi fan numero uno (y unico) me canta la situacion de los competidores y de la pista
– cuidado con esta curva, que se cierra
– ves a la izquierda que te quieren adelantar por ahi
– aprovecha el hueco
– va, que tu puedes!

y llegue tercero.

Me dolió tener que dejar el puesto a mi fan, pero es que se estaba haciendo pis de la impaciencia.

Se puso en marcha como yo, chocando de valla en valla y tiro porque me toca, pero al cuarto de vuelta ya le tenia pillado el puntillo, y a la mitad de la primera vuelta iba primero, y eso que llovía… fue primero hasta el final, completamente sobrado.
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Y yo iba pensando que todos estos chicos (aquel tenia 10, 11 años), cuando lleguen a la edad de conducir coches o motos o aviones, o de tener su propia cámara de fotos, de video, teclado de música… ya tendrán infinitas mas horas de experiencia que cualquier piloto, fotógrafo o director de cine de cualquier generación anterior a la de ellos. Y tendrán, sobre todo, una “ingenuidad” de la que carecemos aquellos que hemos tenido monitor que nos ha enseñado a volar o a tocar el piano, monitores que, al mismo tiempo que nos enseñan la técnica, nos trasladan el conocimiento de lo que “se puede hacer” y lo que no.

Claro, algunos de estos chicos morirán, porque, si bien el simulador perfecciona la conducción, también trivializa el accidente. En el simulador el accidente no tiene consecuencias. En la vida real si. En el centro de Barcelona, el viernes murieron 3 jovenes al estampar el BMW del padre de uno de ellos contra un autobús urbano … en una calle.

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ps.. No seria tan complicado hacer que el simulador penalizase al conductor que se accidenta con un tiempo sin jugar, variable entre unos segundos y unos minutos segun la gravedad del impacto

El niño del AVE

Monday, December 21st, 2009

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– Gonzalo, no corras por el pasillo
– Pero no te he dicho mil veces que no te pongas de pie sobre el asiento?
– Gonzalo, no chilles, que estoy hablando por teléfono
– Si sigues gritando en mi oreja te quedas un mes sin consola
– Gonzalo…

Así se expresaba, tambien a gritos a través del vagón del AVE mi vecina de fila. Y el horrible monstruo, mientras corría por el pasillo, recogía y abría todas las cajas de auriculares, saltaba de un sillón al otro, tiraba las mesillas, dejaba los papeles de los caramelos por el suelo.

Y mi vecina, entre admonestación y bronca a su vástago, hablaba por teléfono, también a gritos

– Pues sabes qué, Susi, el otro día llevaba a la tintorería el traje de Gerardo y en un bolsillo encontré la factura de un hotel de Madrid. Entrada y salida el mismo día
– …
– Cuando se despistó, por la noche le miré el teléfono, y vi montones de mensajes de una tal Carmen; por la mañana llamé a ese número y me salió una voz conocida… la de su secretaria.
-….
– si, si lo sabes, siempre he opinado que era una guarra
– …
y mi vecina de asiento se puso a llorar.

Y entre hipidos: Gonzalo, o te sientas inmediatamente, o te quedas sin tele hasta el domingo. Y Gonzalo seguía saltando por el pasillo pegando gritos comanches

– ay Susi, no se qué hacer, si decirselo, si irme a casa de mis padres con Gonzalito, si callar…

y yo iba dudando entre darle un pañuelo o un consejo:

Mire, señora, amaestre primero a Gonzalito, porque si yo fuese su marido, con este engendro en casa, no ya con la guarra de Carmen, me iba incluso con Remigio, que es el portero

Profesor Tzu

Monday, August 31st, 2009

Asia me fascina.

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Durante unos años trabajé en China, y en cada viaje aprendía. No chino, pero si costumbres, negociación, y, desde luego, paciencia.

Tanto me gustaba que me pareció que aprender chino era una inversión. Y como no era cuestión de ponerme yo a aprender chino, lo delegué en mi hijo. Si, sé que decirlo es socialmente incorrecto, sé también que eso es lo que hacemos muchos padres.

Y así estaba yo buscando un profesor de chino para mi hijo, entonces adolescente.

Y encontramos uno, director del seminario de Chino en la Escuela Oficial de Idiomas. Hablamos mucho rato de muchas cosas que nada tenían que ver con la enseñanza de chino (una de las cosas que aprendi en China es que los asuntos serios se discuten tras un rato de charla social), hasta que le pregunté si él podía dar clases a mi hijo. Y me contestó:

“Lo importante no es si yo puedo enseñar, si no si su hijo quiere aprender”.

Desde entonces fuimos amigos el Profesor Tzu y yo

Elisa

Saturday, May 30th, 2009
no lo parece, pero es un monstruo

no lo parece, pero es un monstruo

Elisa, ven a jugar con la arena! Elisa, cuidado con las olas! Elisa, ven con mamá, que te pondrá cremita, Elisa, no llores, que viene la ola y se te llevará! El mar, como un lago. La playa, vacia, solo los papás de Elisa, Elisa y nosotros. Elisa, tres añitos llenos de mohines, lloros, gritos, histerias de hija única mimada.

Y si Elisa quería un caracol, daba patadas en el suelo, se ponia roja, gritaba, se tiraba al suelo pataleando y ahí se lanzaba su papá a buscarle el caracol entre los matojos, que en la playa no hay caracoles de mar; caracol que Elisa se apresuraba a lanzar al agua, antes de pillar un ataque porque queria otro.

Y si su mamá le hacía un castillo en la arena (será envidia, mi mamá nunca me hizo un castillo en la arena), Elisa lo pisoteaba, si tenia calor su papá le aguantaba una sombrilla, vease en la foto la mano del papá aguantando el parasol.

No la han dejado sola ni a sol ni a sombra. No ha jugado ni con la pala, ni con el cubo, ni con los moldes, ni con los barquitos, ni con las muñecas… papaaaaaaaaaa, mira lo que tengo!!! y tenia una piedra en la mano que le habia dado su mamá. Una piedra, eso si, como todas las piedras. Y el papá, solicito, abandonaba su sombrilla, dejaba su diario, y se iba corriendo a ver la piedra que le enseñaba Elisa, solo para demostrar su poder sobre el.

Ni un segundo sola en las dos horas de playa. Siempre tenía un adulto cerca para satisfacer sus deseos, sus caprichos más nimios. Los presentes, la playa mientras se había ido llenando sólo deseabamos que le diesen un hermanito a Elisa. Y de ser posible, enseguida.

Dudo que eso sea cuidar a una criatura. Ya se adivina el futuro de Elisa, bachillerato conseguido porque hay que evitar el fracaso escolar, universitaria porque tampoco va a ponerse la nena a trabajar de peluquera cuando puede ser abogado, o médico o arquitecto.

Y después Elisa encontrará trabajo en una empresa. Y ahí se dará cuenta (y solo si es inteligente, también es posible que nunca llegue a saberlo) que no le han enseñado lo único importante: a tomar decisiones, a implicarse en lo que hace, y a ser responsable de su vida, a cogerse de la manita ella misma y ser una adulta.

Emtre todos estamos creando monstruos, irresolutos y temerosos.

link al anterior: de la utilidad de los korakomantes

Y pongo la foto in memoriam de uno de los caracoles asesinados por Elisa

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