Archive for December, 2017

Ni Dignidad, ni Respeto

Sunday, December 17th, 2017

Sé que con este post me voy a ganar la ira de amigos, vecinos y familiares, sin por ello ganarme la simpatía de aquellos que ya me consideran un caso perdido para el sentido común.

A lo largo de este post desarrollo una idea, y es que el Govern de JuntsPelSi, (que mejor hubiera debido llamarse Govern del JuntsPelsPels) ha perdido tanto la dignidad hacia ellos mismos como el respeto hacia nosotros.

Si, probablemente ahora sea el momento de “fer pinya”, de no mirar a otro lado, de no hacer leña del arbol caído, enfin, de todas esas cosas que nos dicen los que están en el Pom de Dalt para seguir manteniendose ahí, sobre nuestros hombros.

Pero el hecho es que hemos pasado de la foto de la izquierda a la de abajo, en menos de una semana, sin una explicación del pasado, sin un plan para el futuro.

Todo eso viene al hilo de la lectura  de Santiago López Petit, Quimico y Filósofo que dice cosas como esta, hablando de la situación en Cataluña, antes de la (S / N / NS-NC) proclamación de la República Catalana:

Efectivamente el Govern acabó siendo un gobierno postmoderno. Prisionero de su propio aparato de comunicación creaba la realidad, y la propia realidad retroalimentaba un aparato que veía así confirmada su apuesta. La participación masiva en tantas efemérides no dejaba lugar a dudas, y el camino hacia la independencia parecía abierto. (…) ¿Baño de realidad? Depende de para quien. Para el Govern ciertamente. Dentro de su burbuja autocomplaciente no podían comprender el asalto que se ponía en marcha y el desconcierto empezó a abrumarles. 

Gobierno Post-Moderno? Pues si, a los catalanes siempre nos ha perdido la estética.

De la misma fuente

Sorprende después de todo lo acaecido, la facilidad con la que los partidos políticos independentistas han aceptado una convocatoria de elecciones directamente impuesta. Sorprende esta rápida adaptación a un nuevo escenario a pesar de existir presos políticos. El planteamiento es bastante ilusorio: las elecciones son ilegítimas pero con nuestra elevada participación conseguiremos legitimarlas (y, por ende, legitimarnos ante el mundo).

(…) Pero ante estas elecciones impuestas, existía la posibilidad de sabotearlas con una abstención masiva y organizada. Empezar a desocupar el Estado español, y a extender la ingobernabilidad de la autoorganización. ¿También en España? Catalunya como esa anomalía irreductible que escapa, mientras en su huida ensaya otras formas de vida. El laboratorio político “Catalunya” momentáneamente se cierra

El Laboratorio Político Cataluña se cierra. Y vale más que lo haga… No se puede hacer un Estado por muy Postmoderno que este sea, con estos mimbres.

Y hacer un nuevo estado… ¿para qué? ¿Para que nos gobiernen los mismos, con el mismo sistema social? ¿Para que las élites extractivas se perpetúen en el poder eso sí, en Catalán en lugar de en Castellano?

Ahora bien, aunque el fin fuese erróneo, aunque el Govern nos haya engañado (no a todos) y, sobre todo se haya engañado a si mismo, creyendo que Europa, cual un nuevo Sant Jordi, vendría a liberarnos del dragón, hubiese tenido que dar un paso de dignidad o un paso de respeto.

De dignidad, por ellos mismos… “ni un pas enrera” nos decía y nos sigue diciendo Carme Forcadell, “yo he votado para President de la Generalitat dos veces al candidato del Partit Demócrata y ellos no me han votado ninguna”, dice Oriol Junqueras, como un niño a quien no le han dado chuches.

De respeto por todos los que salimos a la calle en todas Diadas, desde aquella manifestación de “Llibertat, Amnistía y Estatut d’Autonomía” hasta la del 3 de Octubre de este año, pasando por la del Primero de Octubre.

Y qué tenían que haber hecho, nuestros preclaros líderes, si hubiesen tenido una sospecha de dignidad hacia ellos mismos, y un mucho de respeto hacia los que fuimos a la calle a defenderlos a ellos.

O bien por dignidad, decir: ” lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir ” y retirarse de la política, tratando de salvar los muebles y haciendo lo que les pida el PP, en su Canossa particular, para liberarse de la cárcel.

O bien por respeto, decir, con Mirabeau: “nous sommes ici para la volonté du peuple et nous n’en sortirons que para la force des baïonettes” y haberse quedado en la cárcel o en el exilio defendiendo el boicot a unas elecciones impuestas.

O aún, por dignidad y por respeto, presentarse con una lista única, con el compromiso de crear un Govern con los mismos consellers, y explicar que ahora toca “Fer País”, y que se va a obrar para todos, para que los secesionistas y para que los unionistas, quieran trabajar y vivir en Catalunya. Eso ampliaría – tal vez, solo tal vez – su base social, y en todo caso quitaría argumentos a los que proclaman que su única preocupación es el Procés.

Y si trabajasen en leyes sociales, que tumbaría el TC, claro, quedaría claro dónde está cada uno. ¿cómo se negarían Els Comuns, a respaldar una Ley contra la Pobreza Energética? ¿cómo diría que no, el PSC, a una Ley de mejora de la Sanidad? ¿Cómo podría votar Ciutadans en contra de una Ley por una vivienda Digna?.

Eso es lo que hubiesen debido hacer, si hubiesen tenido un ápice de dignidad y respeto.

 

 

 

 

El separatista escéptico. Cap. 3, y fin de la primera Temporada. Atentos a la segunda

Sunday, December 3rd, 2017

Bien, han caido las máscaras, y lo que he visto, en mi y en los demás, da miedo.

De pronto, con las elecciones del 21-D ha caido la máscara del independentismo como movimiento simpático y transversal para dejar ver a unos políticos hambrientos de poder que se han subido a este carro, como se hubiesen podido subir a cualquier otro movimiento social que se hubiese puesto en marcha.

Pero también ha caído la máscara democrática del Gobierno de España, que ha creado un 155 a su medida y que incumple la Constitución que dice defender.

Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

nada dice aquí de reemplazar a las Autoridades. Y al caer la máscara democrática ha aparecido debajo de ella la España cainita de siempre, la del “o estás conmigo, o estás contra mí”.

Y no hay mas cera que la que arde.

Ahora y solo ahora me explico algo que no había entendido nunca y son los escuadrones de la muerte latinoamericanos, o las sacas y los paseos de nuestra Guerra Civil.

De pronto hemos visto, todos, lo que aparece detrás de las máscaras.

Por un lado, los partidos constitucionalistas, el PSOE del No es No, convertido en lacayo del PP, con Ciudadanos de palmeros, simplemente porque todos ellos tienen el fin común de aplastar los nacionalismos periféricos.

Y, por el otro, los insensatos de la DUI, que creen que es suficiente querer tener razon para tenerla.

Y eso no sería malo en si mismo, si los independentistas hubiesen tenido un Plan B y los constitucionalistas no hubiesen querido arrasar.

Lo importante es… que hay después?

Desde el punto de vista político me da igual. Es obvio que preferiría que ganara el independentismo, pero no les voy a votar. Si hubiesen gente que ama al País, y no gente que ama el Poder, hubieran hecho una lista unitaria, precisamente con los mismos consellers cesados. Esa lista, que hubiese arrasado, hubiese demostrado, alto y claro, que la mayoria del pueblo de Catalunya quería el Govern que había sido destituido. Pero no pudo ser. Una lista unitaria hubiese quitado peso a los partidos políticos, para darselo al pueblo. Y eso es lo que los partidos politicos, catalanes o españoles no van a permitir.

Tampoco puedo, evidentemente, votar a ninguno de los partidos del 155

Asi que me abstendré. Y si ganan los del 155 pues bueno, tendremos lo que merecemos. Lloraremos como mujeres lo que no supimos defender como hombres, como le decía su mamá a Boabdil. Habremos retrocedido unos años pero eso no matará el independentismo. No lo ha conseguido en 300 años.

Iremos hacia atrás pero ya hemos aprendido que con el buen rollo solo no se va a ninguna parte, que los apoyos internacionales estan con los estados-nación, y que debemos organizarnos siguiendo un nuevo modelo, el que estamos inventando.

Un modelo de células de resistencia (ese lo tenemos, se llaman los CDR, hiperconectados, socialmente activos), pero con una visión política que esa sí, está por inventar.  Hay que el tejer complicidades desde la base, no desde la cúpula política. Y esas células, que permean la Sociedad Civil, seran quienes deberán constituir los núcleos sobre los cuales reconstruir el movimiento, apoyadas en la base social. Y es por ello que el lunes el estado español dejará probablemente salir a los Consellers – al menos a los que abjuren publicamente, como en la Inquisición – pero desde luego no a los Jordis.

Pero, y para acabar, desde el punto de vista personal, toda la pasta de dientes se ha salido del tubo.

No tengo ningún interés en reanudar mis lazos con la gente que he ido borrando de mi vida… ¿para qué? ¿para hablar del tiempo, y así no nos peleamos?

Qué pena, qué inmensa pena.

 

El separatista escéptico. Cap. 2, las consecuencias personales.

Friday, December 1st, 2017

Pues empezó el “Procés d’Independència”. A mi me pareció imposible desde el principio que pudiese tener éxito, no ibamos a tener un pasaporte que dijese Catalunya, pero si que creí que todo eso iba a permitir que Cataluña blindase la Educación, que las Leyes emanadas del Parlament no fuesen recurribles – no porque no lo fuesen, si no por pacto político – y que se llegase a un concierto fiscal a la vasca.

Pero mientras el Govern iba dando pasos hacia lo desconocido, Mas convocó elecciones, tuvo que pedir ayuda a la CUP, y fue cambiando el clima con mis amigos personales…

Las pullas que siempre había recibido por ser catalán (aquellas tan graciosas “los catalanes pasais el día llorando”, o “a ver si meteis a Pujol en la cárcel de una vez”) pasaron a ser mas sangrientas: “Ya está bien de que no se enseñe el español en Cataluña, este Rajoy es un cagao, Rivera lo arregla eso en dos patadas”, o “menos mal que está el FLA, que con todo lo que os han robado vuestros políticos no queda en Cataluña para pagar la farmacia”. No es que hiciesen daño, con no entrar al trapo se estaba al cabo de la calle, dos no se pelean si uno no quiere.

Pero el ambiente se iba enrareciendo, hasta deteriorarse completamente a partir del 17 de agosto 2017, tras el atentado en Barcelona, y las criticas cruzadas entre los Mossos y la Guardia Civil. De pronto el hablar en catalán se volvió algo que no había sido nunca, una amenaza. Gente, amigos del alma, con quien había tenido conversaciones de corazón, que habían vivido años en Barcelona, de pronto me escribían: “y eso, ¿por que me lo envías en catalán?” tras reenviar un whatsapp a mis amigos, entre los que se encontraba, sin pensar en el idioma.

Y de pronto en los grupos de bonsais aparecía la foto de un bonsai con unas rocas que imitaban la montaña de Montserrat y se armaba el Belén, o en los grupos de motos alguien le comentaba “molt be” a un amigo de su barrio con quien salía todos los domingos y lo expulsaban del grupo.

Aparecían verdaderas barbaridades en los comentarios de posts de amigos, tanto que uno se preguntaba como una persona que uno quiere puede tener entre sus amigos este tipo de personas. Pronto aparecían los comentarios ad-hominem, del tipo “no se como puedes decir eso, con tu actitud demuestras que los catalanes sois unos pueblerinos, deberiáis viajar más”.

Total que empecé a borrar a amigos de mi Twitter, de Quora, de Facebook, porque me dolía lo que decían. Digo mal, no tanto “lo que” decían, si no por “cómo” lo decían. De pronto descubrí que bajo una capa de educación podía aparecer una personalidad (y a veces incluso una violencia) que no había ni siquiera adivinado a pesar de los muchos años de trato.

De pronto, cayeron las caretas. Y sobre eso será el próximo post

(continuará)

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